Viernes, 19 Abril 2013 23:42

Los Efectos

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Los arroyos de Barranquilla ocasionan inundaciones, daños en la infraestructura urbana y en las redes de servicios, daños ambientales, parálisis en la actividad comercial, industrial y en el transporte urbano, deterioro en la salud pública y accidentes con pérdida de vidas humanas. Estos son algunos de los efectos más importantes.

Deterioro urbanístico y daños en la infraestructura física. Los arroyos adquieren un gran poder destructor por las velocidades que alcanza el agua, además de los materiales y desechos que arrastra, afectando la infraestructura de la ciudad, en especial el alcantarillado sanitario existente en la vertiente oriental. Puesto que algunos de los arroyos descargan a los denominados caños, conjuntamente con algunos de los elementos del sistema de drenaje sanitario, se producen represamientos en estos últimos que agravan la situación durante los períodos en los cuales se presentan las inundaciones.

En la zona suroccidental, drenada por los arroyos Santo Domingo, El Salao II y El Bosque, el impacto puede dividirse en tres aspectos: aquellos sectores que por su alta pendiente, el tipo de suelos y la carencia de alcantarillado pluvial, se han convertido en zonas de riesgo por los potenciales deslizamientos; los sectores directamente afectados por los caudales y velocidades del agua de los arroyos y el material que arrastra, que pone en peligro las construcciones; y las zonas bajas donde se pueden producir inundaciones, agravadas por la capacidad insuficiente de algunas de las obras de arte de la vía circunvalar. En la zona suroccidental y en algunos tramos del arroyo Don Juan, localizado en el sur de la ciudad, existen construcciones que están en peligro de ser arrastradas por las crecientes de los arroyos.

Parálisis e interrupción del tráfico. Este es sin duda el mayor impacto de las tormentas que generan arroyos en la ciudad. Con una ciudad que se desarrolla en sentido norte - sur y arroyos en el sentido occidente - oriente, la presencia de los arroyos prácticamente paraliza la ciudad. Esta parálisis tiene una duración mayor a la duración del evento de lluvia, y realmente se inicia cuando crecen las expectativas de lluvia, cuando los habitantes de la ciudad modifican su ritmo de actividad en la espera de los “arroyos”, hasta aproximadamente una hora después de finalizado el chubasco.

Esta parálisis de la ciudad afecta diferentes actividades que se inicia por la del transporte público, servicios institucionales, dado que la Gobernación, la Alcaldía y demás servicios institucionales, se encuentran localizados en zonas de influencia de los arroyos. La zona industrial localizada a lo largo de la Vía 40 se ve afectada por la incapacidad de los cauces existentes de evacuar las crecientes que bajan por las calles, generando inundaciones que afectan directamente la productividad al no permitir el acceso de bienes y personal necesarios para la producción. En general, la carencia de alcantarillado pluvial afecta la productividad en general de la ciudad.

Accidentes y enfermedades. Los arroyos han sido causantes de accidentes que ocasionalmente terminan con la pérdida de vidas humanas. Las grandes velocidades y la imprudencia de algunos conductores o peatones, que se atreven a desafiar las fuerzas del agua son causantes de tragedias que llaman la atención a la ciudadanía sobre un problema que aún no tiene solución.

Deterioro de la salud pública y daños ambientales. Por otra parte, y como ya se mencionó, existe a lo largo de los arroyos de la zona suroccidental, un número de viviendas cuyos habitantes están en riesgo permanente de contraer enfermedades de origen hídrico, por la presencia de aguas residuales, que pueden entrar en contacto directamente con ellos, y muy especialmente con los niños. Adicionalmente, las aguas residuales de toda la ciudad son vertidas sin tratamiento a las corrientes receptoras finales, sean estas los caños de Barranquilla, el río Magdalena o el arroyo León en la zona occidental, causando el daño ambiental consecuente. Este problema se ve agravado por el muy limitado servicio de recolección de basuras y la costumbre de deshacerse de ellos en los arroyos, con la esperanza que la próxima creciente se encargue de arrastrarle lejos del sitio donde se arrojó.

De una manera general, es posible decir que la carencia del manejo adecuado de la crecidas urbanas en la ciudad de Barranquilla trae como consecuencia una pérdida de productividad en todas las actividades y una amenaza de daño ala vida y a los bienes del sector público y el sector privado.

Desde el punto de vista institucional, tanto desde el ámbito nacional como el local, no se tiene una estructura administrativa, ni legal que permita un manejo integral de las crecidas urbanas, con el consecuente desperdicio del recurso hídrico.

Efectos Directos:

Sobre el soporte material:

  • Deterioro urbanístico y daños en la infraestructura física (viviendas, comercio, establecimientos, colegios, etc.)
  • Daños en la Red Vial
  • Afectaciones en el parque automotor de la ciudad (Llantas espichadas, parálisis del tráfico, permanencia en los garajes, etc.)
  • Daños en las construcciones por choque de vehículos en la vía pública, contra las viviendas o contra otros vehículos.
  • Devaluación de predios, locales y viviendas

Sobre los servicios:

  • Corte de energía eléctrica
  • Cortes en el servicio telefónico y daños de teléfono
  • Parálisis en el transporte público
  • Imposibilidad de acceder a servicios de emergencias/urgencias
  • Cortes en el servicio de agua
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Sobre la vida cotidiana:

  • Los cortes de luz producen pérdidas de alimentos
  • Lo cortes de la red vial impide la movilización de las personas
  • Parálisis en las actividades educativas
  • Inaccesibilidad a servidos educativos por parte de los educandos y educadores
  • Aislamientos de algunos sectores, imposibilidad de arreglar redes eléctricas.
  • Estrés problemas de salud mental provocados por la inseguridad.
  • Problemas de salud, especialmente en la población infantil
  • Peligro por la vulnerabilidad de las instalaciones eléctricas (cortocircuitos, pueden producir muertes)
  • Incremento de las enfermedades respiratorias

Sobre la población "pasante" por las áreas afectadas:

  • Los cortes del sistema vial inciden sobre la movilidad de las personas
  • PInaccesibilidad a los centros de estudios. aeropuertos, servicios de salud, recreación, servicios administrativos , etc.
  • Entrés por llegadas tarde al trabajo o por la imposibilidad de llegar
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Actividades productivas:

  • Empleados y obreros que no pueden llegar sus trabajos
  • Insumos que no pueden llegar a cada uno de los comercios, industrias, servicios.
  • Condiciones del soporte físico que impiden ejecutar algunos trabajos.
  • Afectaciones del soporte físico que impiden continuar las actividades comerciales, industriales, de deposito, que impiden el desarrollo normal de las tareas.
  • Corte de energía produce caídas en los sistemas bancarios, financieros. La gente no puede pagar, lo que genera deudas.
  • Pérdidas para las compañías de aviación.

Efectos Indirectos:

  • Pagos que no se pueden efectuar
  • Consultas médicas/odontológicas aplazadas
  • Compras/ventas no realizadas
  • Viajes no realizados
  • Servicios que se resienten porque sus empleados no pueden llegar por ser afectados directos
  • Servicios de aseo y mantenimiento que no se realizan
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Escorrentías

Durante los períodos de fuertes lluvias, importantes volúmenes de agua pasan a gran velocidad por las calles de la ciudad, transformando las zonas afectadas en zonas de alto riesgo. Las consecuencias de estos eventos se reflejan en daños a la infraestructura urbana y a las redes de servicios, y en la interrupción del tráfico vehicular y peatonal, y afectan no sólo a la actividad económica de la ciudad, sino también a los habitantes que sufren daños ocasionales en sus casas y pérdidas de vidas humanas.

redes

Los elevados índices de crecimiento de la población urbana han reducido de manera significante las áreas de superficie permeable. Más grave aún es el hecho de que la ciudad no cuente con un sistema de drenaje para las aguas pluviales.